-“Jesucristo, Hijo de Dios, tú que nos han enseñado al Padre, nos has enviado al Espíritu Santo, nos has entregado a María como Madre desde la cruz, te has quedado con nosotros en la Eucaristía y nos has enseñado el mandamiento del amor, protege nuestras familias, haz que reine la paz en nuestros hogares y no permitas que nunca nos alejemos de tu amor”.
“Cuando pienso cómo conocí a Dios, siempre me sorprende que parece como si lo hubiera conocido de siempre, incluso antes del uso de razón. Eso parece imposible, pero no lo es. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla: porque Dios ha querido que primero conozcamos el amor de nuestros padres, que en mi caso fueron realmente generosos y cariñosos conmigo, y luego, con el uso de razón, supiéramos que Dios era Padre, de ese modo, todo lo que había experimentado antes lo podía aplicar a Dios. Todo el amor desinteresado de mis papás, siempre dispuestos a darme lo que necesitaba, siempre atentos a mi bien, siempre generosamente serviciales, lo comencé a aplicar a Dios y así lo fui descubriendo en mi vida.
Luego llegaron mis estudios de latín y me di cuenta de que la palabra misericordia, que siempre aplicaba a Dios, no era otra cosa que un corazón, el corazón de Cristo (cor, cordis) cerca de mí, con mis miserias: miseri - cordi - a. El corazón de Cristo en medio de mis miserias. Nada de mí era indiferente para Él. Después estudié teología y me di cuenta de que el mayor atributo de Dios para un judío era precisamente el rahamin Iahveh (Ex 34,6), y rahamin viene de la palabra “rahum” que significa útero, porque quiere evocar la ternura maternal de Dios.
Hoy soy sacerdote, y hoy cumplo 14 años desde que fui ordenado, y cada día entiendo con más claridad que sólo conocemos a Dios cuando nos acercamos a su misericordia.
No tengas miedo de poner tu alma ante Él en el sacramento de la confesión, aunque el sacerdote sea aburrido, aunque huela mal, aunque sea un pesado, aunque no sepa hablar. No importa mucho; escondido en él está Jesús que te quiere reconciliar con Dios, con el amor. Vuelve a tu Padre que te ama y ya te está buscando"-
Padre Miguel sobre la confesión y la misericordia de Dios (25-11-2008)