Fuente inagotable de gracias


Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi Misericordia”
(Diario, 687)

La esencia de la devoción a la Divina Misericordia se divide en tres partes fundamentales:

·Confianza plena y absoluta en Dios
·Oración
·La misericordia hacia el prójimo mediante la acción, la palabra y la oración.

Confiar en Dios completamente, cuando estamos preocupados y angustiados por algún problema, no es fácil.  Pero cuando lo hacemos, nuestro espíritu se comporta como el de un niño ante su Padre,  y el alivio que sentimos en nuestras almas es instantáneo.  De esta manera, al confiar plenamente en Dios, dejamos la puerta abierta de nuestra alma para recibir todas las gracias:

“Oh, cuánto amo a las almas que se me han confiado totalmente, haré todo por ellas” (Diario 294)

La Coronilla de la Divina Misericordia

Nuestro Señor Jesús dio a Sor Faustina en septiembre de 1935 una oración muy sencilla, que se reza con la cuentas del rosario y que sirve para invocar la Misericordia de Dios hacia nosotros, nuestras familias y el mundo entero.

Hija Mía, anima  a las almas a rezar la coronilla que te he enseñado.  A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan”.

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Rezo de la Coronilla---

Primero se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Credo.  Después, como en el Rosario al comienzo de cada decena, en lugar del Padrenuestro, rezamos:

“Padre Eterno: yo te ofrezco el Cuerpo, la sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo Señor nuestro Jesucristo, por nuestros pecados y los pecados del mundo entero”

Luego, en lugar del Avemaría, 10 veces:

“Por su Pasión Dolorosa,  ten misericordia de nosotros y del mundo entero”

Al terminar las cinco decenas, repítase tres veces:

“Santo Dios, Santo Omnipotente, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”

La hora de la Misericordia

A la tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en mi abandono en el momento de la agonía.  Esta es la hora de gran misericordia para el mundo entero (…) En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión…”
(Diario 1320)

“En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás.  En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia.  Hija Mía, en esa hora procura rezar el Vía Crucis (…) y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia.  Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante.”(Diario 1572)

La novena a la Divina Misericordia

S
e empieza 9 días antes del segundo domingo de Pascua, el Viernes Santo, terminando el día de la Divina Misericordia en el que se confesará y se comulgará.  Cada día está dedicado a un grupo de personas, por las que se pedirá, terminando la oración de cada día con el rezo de la Coronilla.

“Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias” (Diario 796)

Aunque normalmente se comienza el Viernes Santo, si hay algo que, con mucha fe, deseas pedirle al Señor, no dudes en hacer la novena en  cualquier momento del año, y cuantas veces sea necesaria.  El Señor se complace cuando acudimos a Él para todo, hasta para las cosas más pequeñas.

---Novena de la Divina Misericordia---


Amor al Prójimo

Nuestro Señor explicó a Sor Faustina que para poder recibir las gracias prometidas por Él, es necesario, además de la fe y la plena confianza en Él, la misericordia y amor hacia los demás:

Te doy las tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera- la acción, la segunda- la palabra, la tercera- la oración.  En estas tres formas está contenida la plenitud de mi misericordia y el testimonio irrefutable del amor hacia Mí.  De este modo el alma alaba y adora Mi Misericordia”. (Diario 742)

El Señor a través de esta imagen nos quiere dar a conocer su inagotable y gran Misericordia por nosotros, pero a la vez nos quiere enseñar la importancia del amor, actos de caridad y misericordia hacia el prójimo, actos que siempre deberían ser siempre motivados por el amor.  En definitiva, hacer las cosas con cariño:

Porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario 742)

Un amor grande sabe transformar las cosas más pequeñas en cosas grandes y solamente el amor da valor a nuestra acciones” (Sor Faustina, Diario 302)

Pero no siempre tenemos la posibilidad de ayudar al prójimo ya sea  ecónomicamente o dedicando parte de nuestro tiempo.   En este caso podemos realizar la misericordia espiritual, que es aquella a la dedicamos nuestra oración y buenos sentimientos a la persona o personas a las que queremos ayudar.

"Sé hija Mía, que lo comprendes y haces todo lo que está en tu poder, pero escríbelo para que muchas almas que se afligen por no tener bienes materiales, para practicar con ellos la misericordia.  Sin embargo, el mérito más grande lo tiene la misericordia espiritual que no necesita ni autorización ni granero siendo accesible a cualquier alma.  Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia el día del juicio". (Diario 1317)

Pero la misericordia más díficil para todos de realizar es aquella a las personas que nos han causado algún mal y nos han hecho sufrir.  Es tan dificil que nos cuesta incluso dedicarles siquiera una sonrisa o una mirada de cariño.   En estos casos hay que abandonarse al Señor, abandonar nuestro sufrimiento en sus manos y decirle: "Jesús confío en tí" y dejar que sea Él quién los juzgue.  Sólo Él los puede juzgar, porque Él es el único que puede leer sus corazones cómo un libro abierto. 

"Díscipula Mía, ten un gran amor para aquellos que te hacen sufrir, haz el bien a quienes te odian (....) Él sentimiento no siempre está en tu poder; si tienes el amor lo reconocerás por si tras experimentar disgustos y contrariedades no pierdes la calma, sino que rezas por aquellos que te han hecho sufrir y les deseas todo lo bueno".(Diario 1628)

¿No crees que sería más bello si aquellas personas que nos hacer sufrir más, en lugar de desearles lo malo, vinieran arrepentidas a perdirnos perdón?  Reza por aquellos que se equivocan y te causan mal.  Reza para que Dios les envíe la gracia de darse cuenta de su equivocación y que sientan la necesidad de perdir perdón.

  Amar a los hombres, Mateo 5 (38-48)
   "Vosotros sabeis que se dijo:
Ama a tu prójimo y guarda rencor a tu enemigo.  Pero yo os digo: Amar a vuestros enemigos y rezar por vuestros perseguidores.  Así sereis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.  Él hace brillar el sol sobre justos y pecadores.
   Porque si amais a los que os aman ¿qué recompensa mereceis?, ¿no obran así también los pecadores?
  ¿Qué hay de nuevo si saludáis a vuestros amigos?, ¿no lo hacen también los que no conocen a Dios?  Por lo tanto, ser perfectos como es perfecto vuestro Padre que está en el Cielo"

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Paz en nuestros corazones, nuestras familias y nuestros hogares
"El Señor me ha hecho conocer su voluntad como en tres aspectos (...) La tercera es la oración y la actitud caritativa no ligada por nigún voto (....) A este grupo pueden pertenecer todas las personas que viven en el mundo.  El miembro de este grupo debe cumplir una obra de misericordia al día.  Por lo menos, pero pueden ser más, porque cada uno puede cumplirlas fácilmente, incluso el más pobre, ya que es triple el modo de hacer una obra obra de misercordia:

- La palabra misericordiosa, perdonando y consolando.
- Cuando no es posible con la palabra, entonces rezando y esto también es una obra de misericordia.
- Las obras de misericordia.
( Sour Faustina, Diario 1155-57-58)