En la noche del 22 de febrero de 1931, Santa Maria Faustina Kowalska, una joven monja polaca, tuvo una visión en su celda del convento, que cambiaría el curso de la vida de muchas personas:

En ella vio a Nuestro Señor Jesucristo vestido con una túnica blanca.  Tenía una mano alzada en señal de bendición y la otra sobre su pecho, con la que dejaba expuesto su corazón del que salían dos intensos rayos de luz; uno rojo y el otro pálido: “Pinta una imagen según el modelo que ves y firma: Jesús, en ti confío.  Deseo que esta imagen sea venerada (….) en el mundo entero.” (Diario-La Divina Misericordia en mi alma- 47, Varsovia 22 de febrero de 1931) “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá”. (Diario 48)  “Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia” (Diario 687) “Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias.  Ese recipiente es esta imagen” “Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada en la cruz” (Diario 326)

“Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de mi Misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima.  Estas almas tienen prioridad en Mi corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi Misericordia.  Proclama que ninguna alma que ha invocado Mi Misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión”
  (Diario 1541)

Son tantas y tan buenas las promesas ligadas a la veneración de la Divina Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo:

El perdón completo de todos nuestros pecados y remisión de las penas.

Fuente inagotable de gracias para aquellos que confíen plenamente durante sus vidas en su misericordia. (La Coronilla a la Divina Misericordia y  la Novena )


La paz en nuestros corazones, en nuestras familias y la protección de nuestros hogares.

Una muerte tranquila y feliz.


No temas en acercarte al Señor y hablarle de aquello por lo que tu corazón sufre.  Él lo esta esperando.  Desea que le hables con sencillez y sinceridad:

No estarás sola, porque Yo estoy contigo siempre y en todas partes;  junto a mi corazón no tengas miedo de nada (…)  Me alegro grandemente de que Me digas tus temores.  Hija Mía, háblame de todo simplemente y así como hablan los hombres, Me complacerás muchísimo con esto;  Yo entiendo, porque soy Dios-Hombre.  Este lenguaje simple de tu corazón Me es más agradable que los himnos compuestos en Mi honor.  Has de saber, Hija Mía, que cuanto más sencillo es tu lenguaje, tanto más Me atraes hacia ti.  Y ahora quédate tranquila junto a Mi corazón”. (Diario 797)
Historia de la Imagen del Cristo de la Divina Misericordia
Regreso a primera página
Perdón completo de nuestros pecados
Sacramento de la Confesión: Alivio y beneficio
Sacramento de la Comunión: Fuerza interior
La oración: Paz diaria
Los sacerdotes: Los primeros que deben extender la Divina Misericordia de Dios en el mundo
Si creéis que vuestros testimonios podrían ayudar a otras personas a confiar en la Divina Misericordia, por favor, no dudéis enviarlos a nuestro correo:

             
testimonios.dm@gmail.com
TESTIMONIOS
El sufrimiento en nuestras vidas


Todo lo que necesitas saber sobre el aborto: Información, ayuda y apoyo
LA NOVENA
La infancia espiritual