LA INFANCIA ESPIRITUAL
"Aunque Mi grandeza es inconcedible trato solamente con los pequeños, exijo de tí la infancia del espíritu" (Diario 332)
"Esta infancia debe manifestarse así: El niño no se ocupa del pasado ni del futuro, sino que aprovecha el momento presente" Sor Faustina (Diario 333)
El profesor en psicología Wayne W. Dyer en su libro Tus zonas erróneas, los describe así:

"La culpabilidad no es sólo una preocupación por el pasado; es la inmovilización del momento presente en aras de un suceso del pasado.  Y el grado de inmovilización puede abarcar desde una pequeña incomodidad hasta una severa depresión (....)  Aprender de tus equivocaciones es una parte sana y necesaria de tu crecimiento y desarrollo.  La culpabilidad es malsana porque gastas  inútilmente tu energía en el presente sintiéndote molesto y deprimido por un acontecimiento ya histórico (...)  No hay culpabilidad por grande que sea, que pueda resolver un solo problema".

Sobre la preocupación describe: "Si estas haciendo planes para el futuro y la actividad del momento-presente puede contribuir a que ese futuro sea mejor, esto no es una preocupación.  Sólo es preocupación cuando de alguna manera te encuentras inmovilizado en el presente por algún acontecimiento que pueda suceder en el futuro (...) Ni un solo momento de preocupación logrará mejorarar las cosas.  Peor aún, es muy posible que la preocupación anule tu eficacia en el presente".
¿Qué nos quita la paz, impidiendo vivir, aprovechar y disfrutar el momento presente?  Muy sencillo: el sentimiento de culpabilidad por algo ocurrido en nuestro pasado y la preocupación por lo que pueda ocurrir en el futuro.  Por tanto, la culpabilidad y la preocupación, se convierten en las dos caras de una sóla moneda en el que el sentimiento inútil nos inunda el alma y nos quita la paz.
Entonces, ¿Con qué podremos calmar el ardor de nuestra culpabilidad que nos mantiene encadenados al pasado impidiéndonos mejorar en el presente?  Con la Divina Misericordia de Dios a través de una buena confesión donde nuestra alma quedará libre de esas pesadas y ahogantes faltas.   Después, tanto la culbabilidad, como la preocupación y el miedo por el futuro, serán anulados practicando la infancia espiritual que Jesús nos propone en el Diario de La Divina Misericordia en mi alma, de Sor Faustina:  La paz del día a día sólo se consigue abandonándonos como un niño en los brazos amorosos de nuestro Padre del cielo y dejándonos guiar por Él " Porque quiero enseñarte la infancia espiritual.  Quiero que seas muy pequeña, ya que siendo pequeñita te llevo junto a Mi Corazón así como tú Me tienes en este momento junto a tu corazón" (Diario 1481).  Y lo más importante.......CONFIAR SIEMPRE Y EN CUALQUIER SITUACIÓN EN ÉL.
REGRESO A HISTORIA DE LA IMAGEN
SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN: ALIVIO Y BENEFICIO